El albarán es ese documento que acompaña a una entrega y que muchos confunden con la factura. Aunque no es fiscal, es clave para dejar constancia de lo que se ha entregado. Te explicamos para qué sirve, sus tipos y cómo generarlo en un momento.

El albarán es el documento que acredita la entrega de una mercancía o la prestación de un servicio. Viaja con el pedido y sirve para que el cliente confirme que ha recibido lo acordado, en la cantidad y el estado correctos. Es, en esencia, la prueba de que "esto se entregó".
Es la confusión más habitual. La diferencia clave está en su función:
| Albarán | Factura |
|---|---|
| Acredita la entrega | Reclama el cobro |
| No es documento fiscal | Sí es documento fiscal |
| Puede no llevar importes | Siempre lleva base, IVA y total |
| Se firma en la recepción | Se contabiliza y declara |
Un flujo típico: entregas con albarán, el cliente lo firma y, después, emites la factura (a veces agrupando varios albaranes del mes).
Genera un albarán claro para tus entregas, valorado o no. Usa la herramienta gratuita: sin registro, con el resultado al instante y con los datos calculados en tu propio navegador.
Un albarán firmado es tu prueba de entrega: si más adelante hay una reclamación ("no me llegó todo", "esto vino defectuoso"), tienes un documento con fecha y firma. Además, agrupar albaranes facilita la facturación mensual y te da una imagen ordenada frente al cliente.
No. El albarán acredita la entrega, pero no sirve para el cobro ni tiene efectos fiscales. Tras entregar con albarán, debes emitir la factura correspondiente.
El valorado incluye los precios de cada línea; el no valorado solo indica los productos y cantidades, sin importes, porque la parte económica se gestiona con la factura.
No es obligatorio fiscalmente, pero es muy recomendable: un albarán firmado es tu prueba de que la mercancía se entregó y en qué condiciones.