Un buen presupuesto vende por ti: transmite seriedad, evita malentendidos y acelera el «sí» del cliente. Te contamos qué debe incluir, cómo presentar los precios y las condiciones y cómo generarlo gratis para convertirlo después en factura.

El presupuesto es una oferta económica por escrito: detalla qué vas a hacer, por cuánto y en qué condiciones. No es un documento fiscal como la factura, pero es igual de importante, porque es donde se juega la confianza del cliente y donde se evitan los malentendidos que luego cuestan dinero.
Los precios cambian, y un presupuesto sin fecha de caducidad puede volver a ti meses después cuando ya no te salen las cuentas. Indica una validez (por ejemplo, 30 días): es una práctica profesional y te protege de subidas de costes.
Aquí es donde un presupuesto profesional marca la diferencia. Especifica qué incluye y qué no, la forma de pago (por ejemplo, 50 % por adelantado y 50 % a la entrega), los plazos y qué ocurre con los cambios de última hora. Un cliente que firma condiciones claras es un cliente que paga a tiempo.
Crea un presupuesto claro y con buena imagen en minutos. Usa la herramienta gratuita: sin registro, con el resultado al instante y con los datos calculados en tu propio navegador.
Cuando el cliente acepta, no deberías empezar de cero: un presupuesto bien hecho contiene casi todo lo que necesita la factura. Reutiliza los mismos conceptos e importes con la herramienta para crear facturas y añade la numeración fiscal. Así conviertes un "sí" en un cobro sin volver a teclear nada.
No. Es una oferta económica por escrito. No genera obligaciones con Hacienda como la factura, pero conviene que sea claro y detallado porque es la base del acuerdo con el cliente.
Es habitual fijar entre 15 y 30 días. Poner una fecha de caducidad te protege de subidas de costes y transmite profesionalidad.
Sí. Un presupuesto bien hecho contiene casi todos los datos de la factura: reutiliza los conceptos e importes y añade la numeración fiscal correlativa.