Un dígito mal copiado en el NIF de un cliente puede invalidar una factura o hacerte perder tiempo con Hacienda. Te explicamos cómo se comprueba la validez de un NIF, un NIE y un CIF, cómo se calcula la letra del DNI y cómo verificarlo en un segundo.

La letra del NIF no es aleatoria: sale de una operación matemática. Se toma el número del DNI, se divide entre 23 y se mira el resto. Ese resto (de 0 a 22) corresponde a una letra según una tabla fija (por ejemplo, resto 0 → T, resto 1 → R, y así sucesivamente). Por eso un NIF con una letra que no cuadra con su número es, con total seguridad, incorrecto.
El NIE se valida de forma parecida al DNI: la letra inicial (X, Y, Z) se convierte en un número (0, 1, 2), se junta con las cifras y se aplica el mismo cálculo del resto entre 23. El CIF tiene su propia lógica: su carácter de control puede ser un número o una letra según el tipo de entidad, y se calcula con un algoritmo distinto basado en la suma de sus dígitos.
Importante: el verificador comprueba que el documento sea formalmente válido (que la letra o dígito de control cuadren), no que exista una persona o empresa real detrás. Es la primera línea de defensa contra erratas, no una consulta a un registro.
Comprueba en un segundo si un NIF, NIE o CIF es formalmente válido. Usa la herramienta gratuita: sin registro, con el resultado al instante y con los datos calculados en tu propio navegador.
Si alguien te da el NIF 12345678 con una letra, puedes comprobar el cálculo: 12345678 dividido entre 23 da un resto que corresponde a la letra Z. Si el documento que te han pasado trae otra letra distinta, hay una errata en alguna parte. El verificador hace esta comprobación por ti al instante.
Se divide el número del DNI entre 23 y se mira el resto (de 0 a 22). Ese resto corresponde a una letra según una tabla fija. Si la letra no coincide con el número, el NIF es incorrecto.
No. Comprueba que el documento sea formalmente válido (que la letra o el dígito de control cuadren con el número), no que exista una persona o empresa real detrás. Sirve para detectar erratas.
Igual que el DNI, pero antes se convierte su letra inicial (X, Y, Z) en un número (0, 1, 2) y luego se aplica el mismo cálculo del resto entre 23 para obtener la letra de control.