El recibo es la prueba de que un pago se ha realizado. Sencillo, pero muy útil para dejar constancia de cobros en efectivo, anticipos o mensualidades. Te explicamos qué debe incluir, en qué se diferencia de la factura y cómo generarlo en un minuto.

Un recibo es un documento que acredita que se ha pagado una cantidad. A diferencia de la factura, que reclama el cobro, el recibo confirma que ese cobro ya se ha producido. Es la típica "prueba de pago" que entregas cuando alguien te abona algo, sobre todo en efectivo.
| Recibo | Factura |
|---|---|
| Confirma un pago realizado | Reclama un cobro pendiente |
| Prueba de que se ha abonado | Documento fiscal con IVA |
| Ideal para efectivo y anticipos | Obligatoria en operaciones entre empresas |
No son excluyentes: puedes emitir una factura y, cuando te la paguen, entregar un recibo que acredite el abono.
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Imagina que cobras 300 € por adelantado de un trabajo. El recibo diría algo así: "Recibo nº 12. He recibido de [cliente] la cantidad de 300 € (trescientos euros) en concepto de anticipo del proyecto X. Fecha y firma." Con eso, ambas partes tienen constancia del anticipo, algo que evita malentendidos cuando llega el momento de facturar el resto.
No. El recibo prueba que un pago se ha realizado, pero no es un documento fiscal con IVA. En operaciones entre empresas y profesionales sigue siendo necesaria la factura.
El recibo en sí acredita un pago y no desglosa impuestos como la factura. El IVA se refleja en la factura correspondiente a la operación.
Escribir el importe también en letra evita manipulaciones y malentendidos sobre la cifra pagada. Es una práctica habitual y recomendable en los recibos.